En este trabajo se vienen mencionando técnicas de trabajo corporal
que a lo largo de este siglo se han desarrollado en Occidente (Técnica
de Alexander, Eutonía, Bioenergética, Método Feldenkrais,
Rolfing, etc.). Una de las conductas básicas que se mencionan en casi
todas ellas es la colocación de la columna. Llamada por algún
autor microestiramiento de la columna, se describe como la sensación
de una ligera separación de las vértebras a lo largo de la columna.
Es éste un punto de llegada y de partida de gran parte de los métodos
corporales, incluso orientales; recuérdese los trabajos de kundalini
en yoga (Visnhudevananda, 1979).
El término de microestiramiento de la columna intenta ser descriptivo
para expresar la situación especial que se quiere alcanzar. En una
articulación, en este caso la de la cabeza con la columna vertebral,
se produce un estiramiento mínimo y a partir de este estiramiento se
puede pasar a la acción con ventaja. Coloca el cuerpo en una situación
en la que es difícil la tensión excesiva y el movimiento cotidiano
se hace fluido y es más fácil modificar y realizar comportamientos
cognitivos y emocionales no automáticos.
El microestiramiento no es algo que haya que hacer, ocurre cuando se alcanza
un cierto nivel de conciencia corporal y no sólo se da en reposo, sino
también y principalmente, en movimiento. Para que ocurra es necesario
mantener una cierto nivel de relajación, no necesariamente profundo,
conciencia de espacio interior del cuerpo y de su relación con el exterior
a través de la piel. Es un reflejo que ocurre, que no se busca con
movimientos voluntarios.
El darse cuenta del microestiramiento se realiza asociado con verbalizaciones
internas precisas. Pueden ser "crecer internamente", "dejar que la cabeza
se vaya hacia arriba y hacia afuera", "dejar el cuello suelto dejando la cabeza
libre", etc. Estas palabras se condicionan al microestiramiento y después
ayudan a que ocurra de manera más fácil y fluida.
Aunque casi todas las técnicas de trabajo corporal incluyen el microestiramiento,
conocido por otros nombres, la concepción que se emplea en este trabajo
se acerca al Principio de Matías Alexander (Barlow, 1986).
Alexander plantea junto con el microestiramiento otra técnica tan
importante como él: la inhibición del movimiento. Antes de movernos
hacemos la intención del movimiento y lo inhibimos dejando que se produzca
el microestiramiento de la columna. La calidad del movimiento cambia de manera
clara. No es una técnica pasiva, hay que dejar que se mantenga la energía
que vamos a utilizar en el movimiento y que se produzca el microestiramiento
para después iniciar cualquier movimiento. La inhibición interrumpe
la reacción automática a determinados estímulos y mantiene
el microestiramiento en la acción.
Para lograr un movimiento fluido es necesario partir del microestiramiento
y de la inhibición del movimiento. La técnica de Alexander se
enseña por profesores especializados. Se trata de implantar sensaciones
kinestésicas nuevas asociadas al microestiramiento. Necesita siempre
la participación directa de un profesor para aprenderla, puesto que
se hace a través de manipulaciones del cuerpo del alumno. Se han planteado
algunas formas de aprendizaje que no necesitan la participación directa
del profesor (Barker, 1978). Estas son las que se han empleado en este trabajo.
Como ya se ha dicho lo que en este método se conoce como microestiramiento
está presente en casi todas las técnicas de trabajo corporal.
En occidente el que lo menciona de manera más importante y es básico
y central en su trabajo es Matías Alexander.
Alexander (Barlow 1986) parte de la observación de que cuando las
personas hacen cualquier movimiento cotidiano como sentarse o levantarse tienden
a alterar la posición de la cabeza, la echan hacia atrás mientras
acortan el cuello y lo tensan, y es desde esta posición desde donde
se mueven. El afirma que si se inhibe este reflejo (que, según él,
tiene mucho que ver con el de defensa ante un estímulo temido) y se
permite que la cabeza se vaya hacia arriba y hacia afuera, el movimiento se
hace mucho más fluido y eficaz. Diseñó su técnica
para enseñar a moverse desde esta posición.
Matías Alexander planteó su técnica que está
basada en enseñar a las personas un uso diferente de su cuerpo. Enseñaba
a través de manipulaciones que Jones (1976) describe de la siguiente
forma:
"Aplicando una ligera presión con ambas manos el que demuestra la técnica
cambia el balance o el equilibrio de la cabeza del sujeto de tal manera que
los músculos de la nuca y del cuello se alargan permitiendo a la cabeza
girar ligeramente hacia delante como si se escapara de los hombros. Llevado
a cabo adecuadamente el procedimiento se establecerá un nuevo balance
dinámico entre el peso de la cabeza y el tono de los músculos
de tal manera que en un rango limitado (mayor en unos sujetos que en otros)
la cabeza se comporta como un sistema inercial que puede moverse o ser movida
libremente en cualquier dirección sin sensación alguna de peso.
El sujeto siente de esta manera una sensación de facilidad, de competencia
muy diferente de la relajación".
Jones cuenta su experiencia diciendo que cuando se concentraba en el objetivo
que quería conseguir, algo ocurría en su campo de atención
para frustrar el intento. Después se dio cuenta de que la atención
se podía expandir o estrechar y pasó a darse cuenta de la parte
inhibitoria y excitadora del movimiento, de lo que hace a la vez de lo que
no hace. Expande su atención de manera que se da cuenta de sí
mismo y del ambiente simultáneamente. Cuando hacía esto era
capaz de seguir las instrucciones de Alexander e inhibir la respuesta al estímulo
de ponerse de pie. Una vez que se realiza el movimiento de ponerse de pie
inhibiendo la respuesta automática de crispar el cuello se experimenta
una sensación kinestésica del movimiento que supone una recompensa
tan grande que inmediatamente intentó reproducirlo y mantenerlo. Pero
no se puede conseguir tratando directamente, es el resultado de un proceso
psicofísico. Lo que se aprende de las enseñanzas de Alexander
es a distinguir cuando se produce un aumento de tensión en el cuello
debido a un estímulo y a inhibir ese aumento.
El significado del cuello es que, según Alexander, allí empieza
la tensión y desde allí se distribuye a todo el cuerpo.
Jones describe la influencia de este trabajo en las emociones. Debido a que
el campo de atención no es simplemente un constructo teórico,
sino un estado de tono perceptible, cualquier cambio de estado emocional le
afecta inmediatamente y puede ser percibido como un cambio del tono en los
músculos antes de que se dé una reacción en el sistema
nervioso autónomo. Jones cuenta como en una clase con A.R. Alexander
(hermano y colaborador de M. Alexander) se enfadó y que sintió
como la reacción comenzaba con el mismo patrón que cuando se
ponía de pie retrayendo la cabeza. En lugar de controlar su enfado
llevó su atención al cuello y se encontró con que la
tensión desaparecía y con ella su enfado.
Esta descripción encaja con la teoría actitudinal de la emociones.
Sin embargo otro alumno de Alexander, Barlow, critica por excesivamente conductista
la teoría actitudinal de las emociones de Bull (Bull, 1951) y califica
de burdo el enfoque de James- Lange.
Alexander incluía en su enseñanza una serie de mensajes como
"hacia arriba y hacia afuera", de forma que condicionaba la respuesta a estas
palabras.
Aplicaciones clínicas del microestiramiento
Alexander empleó su principio a raíz de dificultades que encontró
en la voz y que truncaron su carrera de actor, que representaba a Shakespeare
con éxito. Por ello se ha aplicado su técnica a trastornos de
voz, afirmando que se necesita un buen uso del cuerpo para poder hablar sin
esfuerzo.
Se ha aplicado también a otros tipos de trastornos como reumatismo,
espondilosis cervical, lumbago, artritis, enfermedades respiratorias.
Barlow cita también aplicaciones en enfermedades que tienen componente
de estrés, hipertensión, afecciones gastrointestinales, migrañas,
problemas ginecológicos, tic, calambres musculares, tortícolis
espasmódica, etc.
Respecto a la salud mental Barlow hace, entre otras, las siguientes puntualizaciones:
-
Ningún diagnóstico está completo
mientras no se tome en cuenta el uso que hace el paciente de su cuerpo.
-
Se puede obtener ayuda de la psicoterapia pero ese esclarecimiento
no modificará por sí mismo los hábitos del sujeto en
el uso de su cuerpo.
-
En el tratamiento mental debería establecerse
como primera prioridad la obtención del mejor y más equilibrado
estado de reposo y del uso del cuerpo antes de embarcarse en el tratamiento.
-
El éxito de cualquier tratamiento debería
valorarse en función de su efecto sobre el uso general.
Como se ha mencionado, la aplicación de técnicas de relajación
a la vida cotidiana donde se produce ansiedad presenta dificultades de aplicación.
Este tipo de técnicas envuelven la vida entera del individuo y son
de aplicación automática, aunque no exenta de dificultades,
a situaciones ansiógenas.
Es importante por tanto que las respuestas que llevan a la relajación
se incorporen a la vida cotidiana, como intentan los trabajos de Ost (1987,
1988) y que envuelvan la mayor parte posible de los aspectos del comportamiento
humano.
El objetivo del microestiramiento es implantar un comportamiento con el cuerpo
diferente en situaciones de tensión y como tal cumple, y con las premisas
de aplicación cotidiana dé una respuesta incompatible con la
ansiedad en situaciones cotidianas con todas las ventajas que esto puede reportar.