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¿Ataques de pánico? ¿eso es lo que tengo?
 
Últimamente estamos escuchando muchas palabras que hasta hace unos años no aparecían en el vocabulario de la gente de la calle, términos técnicos, de tipo médico, psiquiátrico o psicológico. Algunas de esas palabras y expresiones ya están muy instauradas en nuestra forma de hablar, ¿quién no ha oído hablar, tiene o ha tenido una depresión o algo relacionado con la ansiedad? Una de estas expresiones es lo que se llama "ataque de pánico" o "crisis de angustia o de ansiedad". Cada vez vamos escuchando a más gente que nos dice que conoce a alguien o que ella misma ha tenido un ataque de ansiedad, que tuvo que ir al médico corriendo de lo mal que se encontraba. Y todos decimos, madre mía, pobrecilla. Pero, ¿sabemos realmente que le pasó a esa persona? ¿Sabemos qué significa exactamente cuando un médico nos dice "lo que tiene es ansiedad"? "¿Pero qué es eso? ¿y eso lo voy a tener para toda la vida? ¿en qué va a afectar a mi vida?..." y muchas otras preguntas que nos pueden surgir.

Cuando una persona va a urgencias en mitad de una crisis de ansiedad, buscando que alguien le tranquilice, suele encontrarse un médico que le da un tranquilizante y le dice: "tranquilo/a, con esto se pondrá mejor en unos momentos, no le pasa nada, lo que tiene es una crisis de ansiedad…", la persona se queda más relajada, por la medicación que le acaban de administrar, y porque al menos sabe lo que le pasa.

Cuando pasa el momento de crisis la persona se pregunta: "Y si no me pasa nada, ¿por qué me he sentido tan mal? Porque sentía como si el corazón se me fuera a salir de su sitio, digo yo que eso debe ser por algo… Será la ansiedad que me ha dicho el médico. ¿Pero esto cuánto dura? ¿Ahora tengo ansiedad para siempre? ¿Me va a volver a dar? Espero que no me vuelva a dar, porque lo pasé de mal… Y si me da, ¿qué puedo hacer? Además, me ha dicho que esté tranquilo/a y que repose, ¡¡¡pero si yo no me encontraba más nervioso/a que otras veces!!! … "

Este es un diálogo interno que puede surgir en una persona que ha acudido a urgencias porque tenía lo que le han diagnosticado como "crisis de ansiedad". Vamos a ver qué significa realmente ese término.

Según los manuales psiquiátricos (DSM-IV, 1.994) un ataque de pánico o crisis de ansiedad o de angustia es un periodo de intenso miedo, aprensión, terror o malestar que va acompañado frecuentemente de una sensación de peligro o catástrofe inminente y de un impulso a escapar.

Durante este tiempo aparecen 4 o más de los siguientes síntomas, que tienen su periodo más "fuerte" en 10 minutos o menos:

· Palpitaciones o ritmo cardíaco acelerado.
· Sudoración.
· Temblores o sacudidas.
· Sensaciones de falta de aire o ahogo.
· Sensación de atragantamiento.
· Dolor o malestar en el pecho.
· Náusea o dolor abdominal.
· Sensación de mareo, inestabilidad o desmayo.
· Desrealización (sensaciones de irrealidad, de esto no está pasando).
· Despersonalización (sentirse separado de uno mismo, como si lo que le está pasando lo viese desde fuera, como en una película).
· Miedo a perder el control o volverse loco.
· Miedo a morir.
· Parestesias (entumecimiento o sensaciones de hormigueo).
· Ráfagas de calor o escalofríos.

De toda esta lista, lo que la mayor parte de las personas que han sufrido algún ataque de pánico relata son las palpitaciones, los mareos, la dificultad para respirar, la sudoración y los temblores o sacudidas.

Tampoco se trata de leerse estos síntomas y hacer lo mismo que cuando nos leemos una receta, que parece que en nuestro caso se dan todos los efectos secundarios que pone. No todo el mundo que presenta los síntomas más frecuentes desarrolla un ataque de ansiedad, a veces lo puede controlar, y otras veces "se le escapa de las manos", se le escapa de su control.

Durante el tiempo en que dura el ataque de pánico, la persona se fija mucho en los síntomas físicos (palpitaciones, sudoración…) y muy poco en sus pensamientos, parece que sólo puede pensar en lo mal que se está empezando a encontrar. Y si no es la primera vez que le ocurre, puede anticipar que pronto empezará a tener más síntomas, como que su respiración se vaya agitando, que pueda tener la sensación de que se puede ahogar,… en resumen, empieza a anticipar lo mal que lo pasó otras veces.

Y después de pasado el ataque de pánico la persona se queda físicamente agotada, ya que ha tenido una hiperactivación de todo su sistema nervioso.

Mucha gente percibe estos ataques como espontáneos, que pueden "aparecer" en cualquier momento, sin avisar, y otras tienen detectadas situaciones en que suelen tener ataques de pánico (ej. Cuando montan en avión).

A veces estos ataques "aparecen" en situaciones aparentemente muy tranquilas, puede que incluso estén en el sillón viendo una película de sobremesa solos en su salón, sin nadie que les moleste… Pero… "¿y si justamente me diera ahora el ataque, qué haría? Porque no hay nadie en casa que me pueda ayudar, o que me pueda llevar a urgencias… y yo en esos momentos no puedo ni respirar, así que no podría hacer nada… ¿Y si además de darme el ataque, fuera más fuerte que otras veces y me pasara algo…? ¡¡¡Es que ni siquiera sería capaz de llamar a mis vecinas…!!! … " (y así un pensamiento tras otro).

Y si la persona sigue mucho tiempo con este tipo de diálogo, puede empezar a tener miedo de quedarse sola en su casa, por si acaso en ese momento le da el ataque. Y si la persona se queda sola, se pone a pensar en que le da miedo, se pondrá más nerviosa, y automáticamente aumentará su pulso, el corazón le latirá más deprisa, puede empezar a sudorar un poco más, su respiración será más agitada… ¿Le va a dar un ataque? Muy posiblemente le dé en ataque. Leyendo esto sólo sabemos que está más nerviosa, pero comportándose así está poniendo en juego todas las papeletas para que aparezca el temido ataque de pánico.

Pero… entonces, ¿el ataque es espontáneo? ¿No hay nada que lo haya provocado? La propia preocupación de la persona es la que puede provocar el ataque de pánico. Por tanto, si pudiésemos evitar esa preocupación, ese miedo a que vuelva a aparecer la crisis, estaríamos ayudando a que cada vez aparezca menos. Es muy difícil controlar las preocupaciones, los pensamientos, pero podemos ir intentando ser más conscientes de ellos en el momento en que aparecen y que están haciendo que nos pongamos más nerviosos para aprender a controlarlos.

Aún así, cuando un cuadro de este tipo se ha desarrollado y lleva un tiempo apareciendo, e incluso se ha complicado y se da con bastante frecuencia, es importante acudir a un profesional para que nos guíe en cómo aprender a controlar y a reconocer los signos que nos da nuestro cuerpo para prevenir ese ataque.


Fuente:
Centro de Psicología Almabel
Paseo de la Estación, nº 1, esc. izq. 1ºA
Teléfono: 91 280 21 79
28807 Alcalá de Henares (Madrid)

 

   
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